Mi programa de intercambio organiza frecuentemente paseos a templos, termas, y eventos que son considerados una parte fundamental de la cultura japonesa. El programa está especialmente diseñado para que todos los alumnos que quieran, tengan la oportunidad de disfrutar de estos paseos por un precio muy bajo, y en ocasiones, gratis. Es por ello que los lunes no tenemos clases, y los paseos son ese día, o de domingo a lunes si vamos a un lugar más lejos.
El Sumo, como muchos de ustedes saben, es el deporte nacional de Japón. Todo buen estudiante de intercambio debe ir a ver por lo menos un partido durante su estadía en el país. Por lo tanto, a las 7.45 a.m estaba sentada en el bus. Nos pasaron una guía con la historia del sumo, y sus reglas, guía que por supuesto nadie leyó. Creo que todos teníamos sueño y el bus estaba calentito asi que más de alguien se quedó dormido, aunque el viaje fue corto. Una vez que nos bajamos del bus, el profesor nos informó que éramos la generación de JTW (mi programa) más afortunada hasta el momento, ya que ese día iba a asistir al entrenamiento Hakuhō Shō, un famosísimo luchador de sumo.

El lugar donde entrenaban los luchadores era muy frío, porque se supone que entrenar en condiciones difíciles es mejor. Como era una día especial debido al invitado de honor, había muchos periodistas que sacaban fotos y supongo que despúes del entrenamiento lo entrevistarían.
Creo que ver sumo es algo definitivamente impresionante, y ahora tengo el poder de sorprender y ser envidiada por cualquier japonés si le cuento que vi, en vivo y de muy cerca, una pelea de Hakuo Sho.