
El primero lo volví a pasar con mi amiga japonesa en un mall (uno de los únicos abiertos ese día). Vimos una presentación de tambores, fuimos a ver el edificio de un museo, y finalmente subimos al mirador del piso 53 al atardecer. En el piso siguiente había un museo, y como estaba abierto, entramos. Creo que era arte moderno, y parece que no tengo el espíritu artístico para apreciarlo bien, pero algunas de las estatuas y conceptos me gustaron.
Como akiba había sido decepcionante, fui a ver el barrio otaku femenino, pero no había mucha gente, así que terminé en un mall, y después recorrí el barrio de mi hostal. El último día nuestro tren salía de Tokio a las 2 p.m., por lo que después del check out nos dirigimos directo a la estación. La estación, como mencioné antes, era enorme, y la primera vez había visto unas tiendas que se veían interesantes. Me encontré con el famoso Dean & Deluca, donde compré el mejor pan que he comido en mi vida, y mi almuerzo. Una vez en el tren con mis amigas, disfruté de la vista y una siesta. Viajar en tren es mucho más cómodo que en bus, y lo pasamos muy bien. Esa foto la saqué desde la ventana del tren, ni idea en qué ciudad de Japón.
El viaje fue increíble, y me di cuenta de que me encanta perderme en ciudades gigantes y diferentes.